¿Cómo vivir cada día con plenitud?

El salir de una enfermedad que atenta a lo más sagrado, nuestra propia vida, nos hace reflexionar y cambiar los paradigmas de una vida supuestamente feliz.

Se caen todos los falsos cimientos de una existencia pretenciosa y sin significado, para dar paso a una incierta pero más plena.

Nos vemos catapultados a una dimensión jamás imaginada, ni siquiera deseada (al menos conscientemente), para vivir en lo más profundo de cada uno y tocar lo intangible pero lo más estable de nuestro ser.

Antes de llegar a ello, hay un momento en que el que uno se encuentra como en un limbo, en una sensación de “no pertenecer”, incluso de vulnerabilidad. Nos preguntamos qué hemos venido a hacer a esta vida, si son realmente importantes estas conversaciones diarias que a veces carecen de sentido, incluso sentimos un cierto aire de superioridad al decir que acabamos de salvar nuestras vidas.

¿Y qué podemos decir del factor “tiempo”? Adquiere un nuevo significado. Ya no es correr de un lado para otro intentando conseguir objetivos ciegamente sino una tranquilidad y confianza en acción. Este movimiento se nutre a sí mismo con la fe y la intuición de saber dónde dirigirnos, a pesar de la lucha interna, de la idea reiterada de que la antigua vida quizás fuera lo mejor. Lo más fácil sí, pero un pozo para nuestro espíritu.

¿Cómo podemos conseguir esta vida, que es lo que anhelamos todos y a la vez nos supone tanta dificultad?

 

En mis Conferencias, cuento de qué forma vivo ahora y qué es lo que realmente me ayuda. Soy una persona muy práctica.

Si pudiéramos trocear este tiempo para sacar su jugo en cada sorbo, sería un paso ganado.

Vivimos siempre pensando en la próxima reunión, en lo que voy a decir antes de escuchar, en lo que pasó hace unos meses, en imágenes que me manda mi mente de un futuro que nunca ocurrirá y nos nublamos.

 

Exceso de pensamientos

 

Aquí os dejo unas sugerencias que me ayudan en mi día a día, a parar esta máquina llamada “mente” y que hace que muchas veces no seamos dueños de nosotros mismos:

  • Céntrate en este preciso momento como si no existiera ningún otro. La preocupación atrae una vida triste y baja tu nivel energético inútilmente. Vivir constantemente en el miedo o la culpa, enferma.

Una mente con muchos pensamientos no es una mente ágil, es una mente frágil.

  • Disfruta con una actividad que te ayude a concentrarte. Un puzle, pintar, … Algo que tenga que ver con el espíritu y te eleve sin querer escaparte. ¡Es tan fácil querer escapar!

  • Agradece, agradece y agradece a pesar de saber que nada es perfecto en tu vida y que no tienes todo lo que quieres. Siempre hay algo que agradecer por el mero hecho de respirar, de tener una casa y comida en el frigorífico.

 

  • Practica alguna actividad física sobre todo si eres muy nervioso/a. Te permitirá relajarte.

 

  • Procura estar en contacto constante con la naturaleza: ésta nos proyecta hacia nuestra esencia, hacia la serenidad y nos ayuda a relacionarnos con nosotros mismos, con lo ESENCIAL.

 

  • Conecta con tus sentimientos, escribe lo que sientes. Qué miedos tienes, qué resentimientos y hacia quién. Si no puedes escribir, siéntelo y también mira el defecto tuyo que está detrás (siempre hay algo nuestro: egoísmo, autocompasión, miedo, gula, lujuria, egocentrismo…).

 

  • Suelta las riendas y confía: porque cada segundo de la vida es un acto de pura confianza, aunque no seamos conscientes de ello.

 

Confianza en la vida

 

  • Acepta tu estado actual: habrá días mejores, pero sabes que nada es para siempre y que estás de paso en esta vida.

 

  • Busca dentro de ti. Muchas veces andamos demasiado atareados para mirar dentro de nosotros, por miedo a ver. Tomate un tiempo cada día para mirarte y tener una mejor perspectiva de tu vida, aunque ésta no sea como te guste. Si no tienes ni 5 o 10 minutos al día, es que realmente no tienes vida y deberías replantearte buscar una solución.

 

  • Agarrate a algo más grande que tú, llamémoslo Dios, Poder Superior, Poder de la Naturaleza o Espiritual. Saber que hay alguien detrás, un amigo, una mano que te cuida, te ayudará y creará más paz dentro de ti. Como un gran amigo, hay que conectarse a menudo con él para crear una relación de calidad. Yo me propongo cada día tener un pensamiento hacia Él; en un paseo, en un descanso, en medio del trabajo. Sin duda, en mi día a día, esta fe me da fuerza.

 

¿ A qué estás esperando para disfrutar de esta vida?

 

¿Acaso tenemos que esperar a que nos toque una enfermedad, el último suspiro, la muerte de un ser querido para entender lo grandioso de esta vida?

Respira, disfruta, llora, pero cómo dice Maribel, una chica con cáncer y luz, “pídete la vida” y goza de cada despertar, de muchos atardeceres, de tus hijos sonriendo, de un trabajo bien hecho, de la satisfacción de la coherencia incluso de la incoherencia, de una buena taza de café, …

Mi Historia es la de muchas personas que han cambiado su perspectiva de la vida porque un día, le llamaron la atención a través de una enfermedad como el cáncer

Esta experiencia me recordó que no todo vale, que hay que anteponer nuestro bienestar a los disgustos que en algún momento la vida nos puede traer, pero que no vale la pena que nos lleve a eso… ¡perder la vida!

Hoy el sol se levanta para ti y para mí. Recíbelo incluso ahora en plena pandemia, con las mascarillas, porque la peor pesadilla es la de respirar y no querer vivir. Nos tocan momentos difíciles, pero también de CONCIENCIA, la conciencia en una humanidad más justa, más empática y una sociedad que respete la Diversidad. ¡Es nuestro reto ahora!

 

¡Valora la vida, valora tu día a día en plenitud!

 

Plenitud

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *